La Tensegridad no se cree: se practica - Tensegridad de Carlos Castaneda

La Tensegridad no se cree: se practica

¿Qué es la Tensegridad de Carlos Castaneda?

La Tensegridad no pertenece al terreno de las ideas, sino al de los actos. No es un sistema de ejercicios ni una filosofía en el sentido convencional, sino una disciplina práctica de reorganización de la atención y la energía, presentada por Carlos Castaneda como la expresión moderna de un antiguo cuerpo de conocimiento de los videntes del México antiguo.

Estos videntes descubrieron algo simple y perturbador: los seres humanos no percibimos el mundo tal como es. Antes de ser un mundo de objetos sólidos, el mundo es un campo de energía. Desde muy pequeños perdimos la capacidad de percibirlo. Según Castaneda y el conocimiento tolteca, el ser humano no es solo carne y hueso, sino un campo luminoso de energía, al que es posible acceder nuevamente.

La Tensegridad de Carlos Castaneda

La Tensegridad no es una terapia alternativa ni un sistema de creencias. Es un conjunto de acciones precisas orientadas a recuperar la energía que se pierde en la vida cotidiana y a usarla para percibir con mayor claridad.

Hay algo fundamental que suele pasarse por alto: entender este conocimiento no produce ningún efecto real. La Tensegridad no se acumula como información ni se conserva como idea. Solo se ven sus efectos cuando se practica.

Las tres áreas de la Tensegridad

La Tensegridad se articula en tres áreas inseparables: los pases mágicos, el acecho y el ensueño. Juntas conforman un entrenamiento integral de cuerpo, conducta y percepción.

Los pases mágicos

Los pases mágicos son movimientos corporales específicos que permite redistribuir la energía. No son ejercicios gimnásticos ni posturas simbólicas. Cada movimiento cumple una función energética precisa.

Desde esta perspectiva, el cuerpo no es solo físico. Es un campo energético moldeado por hábitos, emociones repetitivas y formas rígidas de pensar. Los pases mágicos trabajan directamente sobre el cuerpo y nuestra esfera luminosa, generando silencio interno y una sensación inmediata de presencia. Por eso, el cuerpo es el punto de entrada en esta disciplina.

Estos movimientos permiten redistribuir nuestra energía experimentando vitalidad y un estado de presencia despierta además de recuperar la capacidad de percibir a través del cuerpo energético.

La Tensegridad de Carlos Castaneda

El acecho

El acecho es el arte de observarse a uno mismo en acción. No consiste en vigilar ni en manipular, sino en notar cómo reaccionamos, cómo nos justificamos y cómo repetimos conductas que consumen energía innecesariamente.

A través del acecho, el practicante aprende a interrumpir hábitos automáticos, emocionales, mentales y sociales, y a actuar con sobriedad y claridad. No se trata de dureza, sino de eficiencia: hacer menos, con más atención.

El ensueño

El ensueño es el entrenamiento de la atención tanto en la vigilia como en el sueño. No es fantasía ni evasión. Es la capacidad de mantener coherencia y atención en distintos niveles de experiencia.

El ensueño no se fuerza ni se provoca con sustancias. Surge de manera natural cuando hay suficiente energía y cuando la mente ha aprendido a aquietarse. Por eso, no es un objetivo inmediato, sino una consecuencia del trabajo previo.

La Tensegridad de Carlos Castaneda

Energía y práctica

La Tensegridad se practica, más que filosofar sobre ella. La tensegridad te da energía, sin ésta no hay combustible para actos nuevos: el acecho se vuelve teórico y el ensueño algo lejano. La práctica sostenida es lo que permite que estas áreas cobren vida.

Castaneda sostenía que el ser humano moderno atraviesa una profunda crisis energética. Nuestra atención está absorbida por el diálogo interno, las preocupaciones constantes y la defensa de la imagen personal. Este gasto continuo deja muy poca energía disponible para el silencio y la claridad. La Tensegridad responde directamente a esta condición, recuperando la energía que se pierde al vivir de manera inconsciente.

Lo que distingue a esta disciplina es su intención. No promete iluminación ni sanación. Ofrece algo más exigente: la posibilidad de ver de otra manera, y por lo tanto, de vivir de otra manera.

La Tensegridad es el puente entre el conocimiento y la acción. No se comprende intelectualmente; se encuentra a través del esfuerzo sostenido y la acumulación silenciosa de energía.

  • La Tensegridad no se basa en el castigo ni el sufrimiento. La disciplina aquí es constancia y respeto por el propio proceso.
  • No se utilizan drogas. Castaneda fue claro: el objetivo es refinar la percepción con los propios recursos del practicante.
  • No se trata de creer, sino de practicar. Todo se verifica a través de la experiencia directa.
  • Tampoco implica romper vínculos familiares. En la práctica real de este conocimiento, jamás se solicita tal cosa.
La Tensegridad de Carlos Castaneda

Una Invitación

Estás invitado a conocer la Tensegridad a través de un ciclo de 4 clases que inician en este domingo 15 de enero del 2026. Este espacio propone algo sobrio: aprender a estar presentes, a movernos con intención y a vivir con mayor claridad y energía.

La Tensegridad no transforma a las personas en algo distinto. Les devuelve algo que ya tenían: la conexión con su cuerpo energético.

Si este conocimiento ha estado presente en tu vida en algún momento, este es un momento para retomarlo. No desde la idea, sino desde la práctica viva.

Clases para un nuevo ciclo: https://tensegridad.com/posts-principal/la-tensegridad-de-carlos-castaneda La Tensegridad de Carlos Castaneda

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