Entrevista a Carlos Castaneda
El mundo es un gran misterio que nos da enseñanzas si lo escuchamos – Carlos Castaneda
Entrevista que realizó Sam Keen a Carlos Castaneda en 1972
Viendo a Castaneda, por Sam Keen
Psychology Today
Extracto de Nagualism.com
CASTANEDA: Mi conversación con el coyote es un buen ejemplo de las diferentes teorías de la corporalidad. Cuando él llego le dije: “Hola coyotito, ¿cómo estás?” Y respondió: “Estoy bien. Y tú?” Ahora, yo no escuché las voces en la forma normal. Pero mi cuerpo sabía que el coyote estaba diciendo algo y lo traduje a un diálogo. Como intelectual, mi relación con el diálogo es tan profunda que mi cuerpo automáticamente tradujo en palabras la sensación de que el animal se estaba comunicando conmigo. Siempre vemos lo desconocido en términos de lo conocido.
KEEN: Cuando estás en ese modo mágico de conciencia en el que los coyotes hablan y todo concuerda y es luminoso, parece como si todo el mundo estuviera vivo y los seres humanos estuvieran en comunión con plantas y animales. Si nos despojamos de nuestros arrogantes supuestos de que somos la única forma de vida que comprende y se comunica podemos encontrar toda clase de cosas hablándonos.
John Lilly hablaba con los delfines. Probablemente podemos sentirnos menos alienados si pudiéramos creer que no somos la única vida inteligente.
CASTANEDA: Seríamos capaces de hablar con cualquier animal. Para don Juan y los otros videntes no había nada extraño en mi conversación con el coyote. De hecho, dijeron que debería haber conseguido un animal más confiable como amigo. Los coyotes son tramposos y no se les debe de creer.
KEEN: ¿Qué animales son mejores amigos?
CASTANEDA: Las serpientes son estupendos amigos.
KEEN: Una vez tuve una conversación con una serpiente. Una noche soñé que había una serpiente en el desván de una casa en la que viví cuando niño. Tomé un palo y traté de matarla. En la mañana le conté el sueño a una amiga y ella me recordó que no era bueno matar serpientes, incluso si se encuentran en el desván en un sueño. Ella me sugirió que la próxima vez que apareciera una serpiente en un sueño tratara de alimentarla o hiciera algo para ganarme su amistad. Aproximadamente una hora después estaba yo manejando mi motocicleta (vespa) en un camino poco transitado y ahí estaba esperándome –una serpiente de un metro veinte, recostada asoleándose. Maneje a su lado y no se movió. Después de que nos miramos por un rato decidí que debería hacer algún gesto para hacerle saber que me arrepentía de haber matado a su hermana en un sueño. Me estiré y le toqué la cola. Se enroscó indicándome que había apurado nuestra intimidad. Por lo que retrocedí y sólo miré. Después de unos cinco minutos se fue entre los arbustos.
CASTANEDA: ¿No la recogiste?
KEEN: No.
CASTANEDA: Era una buena amistad. Un hombre puede aprender a llamar a las serpientes. Pero debes de estar en muy buena forma, calmado, recogido –en un estado de ánimo amistoso, sin dudas o asuntos pendientes.
KEEN: Mi serpiente me enseñó que siempre tengo sentimientos paranoicos sobre la naturaleza. Considero peligrosos a las serpientes y los animales. Después de mi encuentro nunca podría matar otra serpiente y empezó a ser más viable para mi la idea de que puedo estar en alguna especie de nexo viviente. Nuestro ecosistema bien puede incluir la comunicación entre diferentes formas de vida.
CASTANEDA: Don Juan tenía una teoría muy interesante sobre esto. Las plantas, como los animales, siempre te afectan. El decía que si tú no te disculpas con la planta por tomarla o tomar sus frutos, podrías enfermarte o tener un accidente.
KEEN: Los indígenas norteamericanos tenían creencias similares acerca de los animales que mataban. Si no agradecías al animal por dar su vida para que tú pudieras vivir, su espíritu te podría causar problemas.
CASTANEDA: Tenemos esta unidad con toda la vida. Algo se altera cada vez que deliberadamente lastimamos la vida de una planta o un animal. Tomamos vida para vivir, pero debemos estar dispuestos a ceder nuestras vidas sin resentimiento cuando sea nuestro momento. Somos tan importantes y nos tomamos a nosotros mismos con tanta seriedad que olvidamos que el mundo es un gran misterio que nos dará enseñanzas si lo escuchamos.
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Como vemos, la comunicación que podemos establecer con los animales puede ser de múltiples formas y si la establecemos desde el silencio y la apertura de nuestro corazón, la magia sucede. Aquí hay una historia sobre un niño y su amistad con una serpiente; la madre de este chico soñó varias veces la llegada de una serpiente que venía a proteger a su familia, cuando llegó ella tenía el ánimo necesario para tomarlo como una buena señal, disfruten de algunas fotografías de Sambath y su compañera de juegos y sueños, Chomran:



