Parecía más alegre y tranquila - Tensegridad de Carlos Castaneda

Parecía más alegre y tranquila


Mathilde

A finales de enero, una amiga me mandó un mensaje diciendo que no estaba contenta en su trabajo, tampoco en su vida fuera del trabajo. Decía que no sabia que hacer. Parecía desesperada.

Quería ayudarla.

Respondí, escribiéndole que tenía muchas cualidades y habilidades. Que eso podría ayudarla porque es parte de ella, entonces no tenía que buscar fuera de ella lo que tenía dentro. También que necesitaba escucharse, porque dentro de ella, sabe lo que necesita.
Describí sus calidades y habilidades para recordárselas.

Poco tiempo después, ella me contestó.
Me escribió que se presentó ante una asociación para ser voluntaria, con el fin de ayudar a las personas (mayores y menores de edad) analfabetas a aprender a leer y escribir.
También comentó que iba a volver a montar a caballo y que, en su trabajo, aplicó para ser parte de proyectos nuevos.

Parecía más alegre y tranquila.
Lo de ser voluntaria la emocionaba mucho, volver a montar a caballo igualmente.

Al final, me di cuenta que solo le había recordado sus habilidades y había dejado que escuchara lo que salía de ella.

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