Preguntas Frecuentes de La Tensegridad - Tensegridad de Carlos Castaneda

Preguntas Frecuentes de La Tensegridad

Si estás acercándote por primera vez a la Tensegridad o has leído los libros de Carlos Castaneda, es natural que surjan algunas preguntas. Aquí encontrarás respuestas a las dudas más frecuentes sobre la práctica.

P: ¿Necesito tener experiencia para comenzar?

No. Las clases están pensadas tanto para personas que se acercan por primera vez como para quienes ya tienen experiencia. En cada práctica se trabajan los principios fundamentales, por lo que puedes integrarte sin conocimientos previos.

Lo único que necesitas es curiosidad y disposición para experimentar.

¿Necesito haber leído los libros de Carlos Castaneda?

No es necesario. Puedes comenzar a practicar Tensegridad aunque nunca hayas leído sus libros.

En las clases aprenderás directamente las herramientas prácticas de la Tensegridad y, si más adelante deseas profundizar en sus antecedentes, podrás hacerlo a tu propio ritmo.

 ¿La Tensegridad es como el yoga?

No. Aunque ambas prácticas utilizan el cuerpo, el movimiento, la Tensegridad tiene objetivos y herramientas diferentes.

Muchas personas creen que la Tensegridad consiste únicamente en los Pases Mágicos, pero en realidad comprende tres grandes herramientas:

Los Pases Mágicos: movimientos y respiraciones que ayudan a redistribuir y elevar la energía.

El Acecho: prácticas de instrospección para reconocer hábitos, conductas y formas de actuar que consumen nuestra energía.

El Ensueño: ejercicios para desarrollar la percepción, la atención y la consciencia.

Los Pases Mágicos fueron descubiertos por los chamanes del México antiguo en estados de consciencia acrecentada y han llegado hasta nuestros días como una práctica viva.

¿Cómo sé si la Tensegridad realmente es para mí?

Eso no puede descubrirse solamente leyendo sobre ella.

Puedes conocer sus ideas, su historia o escuchar a otras personas hablar de la práctica, pero llega un momento en que es necesario experimentarla directamente.

Puedes empezar por las Clases de Introducción a la Tensegridad.

No necesitas aceptar ninguna creencia ni tener experiencia previa. Solo darte la oportunidad de practicar y observar qué sucede en ti.

Quizá descubras que esto es lo que estabas buscando. Y quizá no. Pero eso solo puedes descubrirlo tú.

No tengo mucho tiempo para practicar

La práctica puede adaptarse fácilmente a tu ritmo de vida. Incluso puedes iniciar practicando Los Pases Mágicos de tu preferencia en sesiones breves de 15 o 20 minutos por la mañana, esto puede producir cambios significativos cuando se realizan con constancia.

Puedes comenzar con las Clases de Introducción grabadas, que te permiten practicar en el horario que más te convenga.

Tendrás acceso durante seis meses y podrás repetir las clases cuantas veces desees.

 ¿Necesito estar en buena condición física?

No. La intención de la Tensegridad no es competir ni alcanzar un determinado rendimiento físico, sino trabajar con la energía, la atención y la percepción.

Los movimientos pueden adaptarse a la condición física, edad y necesidades de cada persona. Lo importante es realizar la práctica de manera adecuada para tu cuerpo.

Cada practicante encuentra su propio ritmo.

 ¿Es una práctica espiritual?

Cada persona entiende la espiritualidad de manera diferente. Si por espiritualidad te refieres a seguir rituales, hacer plegarias o aceptar creencias de forma ciega, la Tensegridad no se basa en ello.

La propuesta es sencilla: practicar, observar y comprobar por ti mismo los efectos de las herramientas de la Tensegridad.

Es una práctica basada en la experiencia directa.

 ¿Puedo practicar si soy una persona mayor?

Sí. Los movimientos de Tensegridad son muy variados: algunos son lentos y suaves, otros tienen mayor intensidad, y otros requieren más coordinación.

Un principio fundamental de la práctica es la adecuación: adaptar los movimientos a tu edad, estructura corporal, condición física y necesidades personales.

Puedes ajustar la velocidad, la amplitud y la intensidad de los movimientos. Lo importante es cuidar el cuerpo y practicar de forma consciente.

 ¿Qué pasa si nunca he hecho Tensegridad?

No pasa nada. Como cualquier aprendizaje, la práctica se adquiere poco a poco.

Al inicio adaptarás los movimientos a tus posibilidades y, con el tiempo, desarrollarás coordinación, memoria corporal y mayor sensibilidad hacia lo que ocurre en ti.

El cuerpo aprende gradualmente.

 ¿Los ejercicios son difíciles?

Hay movimientos muy sencillos y otros que requieren más coordinación o destreza.

Existen movimientos lentos, de intensidad media y algunos más dinámicos, pero cada persona avanza a su propio ritmo.
Como ocurre con cualquier disciplina, la paciencia y la constancia permiten aprender progresivamente.

 ¿Cuánto tiempo necesito practicar?

En general, entre más practiques, mayores serán los beneficios.

Para comenzar, puedes practicar unos 20 minutos por la mañana y, si lo deseas, otros 20 minutos por la tarde.

Algunos movimientos aumentan notablemente la energía, por lo que ciertas personas sensibles o con dificultades para dormir prefieren realizarlos antes del anochecer.

También existen movimientos suaves y relajantes que pueden practicarse por la noche y que ayudan a silenciarte y a preparar el cuerpo y la mente para descansar

¿Necesito creer en algo?

No. Carlos Castaneda solía decir: «No creas lo que te digo; explóralo por ti mismo.»

La propuesta de la Tensegridad es practicar y observar directamente los efectos de las diferentes artes.

Con frecuencia estamos tan ocupados por los estímulos externos que dejamos de percibir lo que sucede en nuestro interior. A través de la práctica desarrollamos una mayor capacidad de autoobservación y consciencia corporal.

Por eso, después de realizar los movimientos, muchas veces se invita a cerrar los ojos y percibir los efectos de la práctica en el cuerpo, la respiración y el estado interno. Te sugiero lo hagas después de practicarlos.

La experiencia personal es la mejor guía.

 ¿Tiene relación con alguna religión?

No. La Tensegridad no es una religión ni un dogma. Es un conjunto de prácticas que han sido transmitidas y adaptadas a lo largo del tiempo.

No existen reglas rígidas ni una única forma de practicar. La intención es que cada persona descubra qué movimientos y formas de trabajo son más adecuados para sí misma.

La práctica se va construyendo poco a poco, como un traje hecho a la medida.